Tiéndete boca arriba con las manos
sobre el vientre o con los brazos relajados a lo largo de los costados a
una cierta distancia del cuerpo.
Separa las piernas a la distancia de las caderas, con los empeines
paralelos. Dobla las rodillas para alargar la región lumbar.
Al exhalar, presiona el ombligo hacia la columna. Contrae los músculos
abdominales.
Al inhalar, relaja los músculos abdominales: al exhalar sigue llevando el
ombligo hacia la columna.
Repite el ejercicio de 8 a 10 veces. |
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Acuéstate sobre la espalda y relájate
durante un momento. Después dobla las rodillas y lleva los talones hacia
las nalgas, manteniendo los pies planos en el suelo. Agarra los tobillos,
y sujetándote a ellos, lentamente levanta las caderas, arqueando la parte
baja de la columna y alzando el ombligo hacia el cielo. A medida que vas
levantando las caderas, inhala lentamente a través de la nariz. Mantén la
respiración a medida que te estiras hacia arriba, levantándote todo lo que
puedas de manera confortable, después relaja la postura lentamente hacia
abajo mientras espiras por la nariz.
Repite lentamente este alzar y bajar un mínimo de doce veces,
sincronizando la respiración con el movimiento de las caderas, hasta un
máximo de 26 veces. Para avanzar desde el mínimo de 12 veces al máximo de
26, incrementa el ejercicio con 1-2 repeticiones cada día. |
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